La ley de promoción de las exportaciones sigue más vigente que nunca

Desde distintos sectores coinciden en que a 33 años de su promulgación, la normativa -de avanzada para la época- apenas necesita algunas modificaciones,pero lo que realmente importa es que se cumpla con lo establecido en la letra. La postura de FECACERA. Por Alejandro Vicchi, publicado en el Suplemento de Comercio Exterior de La Nación.

La ley de promoción de las exportaciones sigue más vigente que nunca

Solo seis días habían pasado desde que la democracia se había reinstaurado en la Argentina cuando el presidente Raúl Alfonsín envió al Congreso el proyecto de lo que fue la ley 23.101, la "ley madre" del régimen de promoción de exportaciones vigente hasta nuestros días. Esta semana se cumplen 33 años de ese hecho histórico, y pese a todos los cambios que hubo en la estructura del comercio, en la forma de hacer negocios y en la tecnología, la norma mantiene su validez y se habla de actualizarla o complementarla más que de reemplazarla. Efectivamente, en líneas generales, las instituciones representativas reivindican esa norma y más que proponer un régimen diferente reclaman que el actual recupere la plena vigencia -ya que hay mecanismos que no están operativos- o eventualmente que se adapte o que se complemente con otras medidas. La Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la República Argentina (Fecacera), que agrupa a 17 entidades de 13 provincias, así como la Cámara Argentina de Comercio (CAC), están entre las instituciones consideran que que la ley no ha perdido vigencia y merece ser reflotada. El presidente de Fecacera, Jorge Sobrero, afirma que "la debida reglamentación de esta ley contribuiría sobremanera a mejorar la promoción de las exportaciones argentinas". En tanto, Víctor Dosoretz, tesorero de la CAC y representante ante la International Chamber of Commerce (ICC), coincide en que debería primero reglamentarse y luego adaptarse: "No siempre se necesita una nueva legislación, sino que muchas veces basta con que se aplique la normativa existente", comenta Dosoretz. Por su parte, Elvio Baldinelli, director del Instituto para el Desarrollo de Consorcios de Exportación de la Fundación ICBC, considera que "la ley en su actual redacción refleja las necesidades de las exportaciones argentinas, motivo por el cual no debiera modificarse". La conclusión inevitable es que aquel proyecto fue una iniciativa muy completa, bien pensada y moderna, e incluso visionaria, dado que ya en 1983 hablaba de exportación de servicios y tecnología, temas que recién cobraron fuerza en la agenda pública veinte años más tarde con el súbito despegue de las ventas al exterior de software, call centers y productos audiovisuales argentinos. Hace pocos días se realizó en la residencia presidencial de Olivos una reunión del presidente Macri con parte del gabinete con el objetivo de definir la estrategia de inserción internacional del país de largo plazo. Pero las únicas medidas concretas que trascendieron fueron la reestructuración de la Cancillería y el refuerzo del personal de las embajadas ubicadas en economías emergentes. Aún así, está claro, el tema es movilizador para el nuevo gobierno: además de la eliminación de derechos de exportación o el lanzamiento de una nueva Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, la aceleración o apertura de negociaciones comerciales ocupa un lugar destacado en la agenda cada vez que Mauricio Macri se encuentra con otro jefe de Estado. Cabe preguntarse entonces si la vocación internacionalista de la nueva administración se plasmará en algún proyecto de ley de promoción de exportaciones que complete el paquete de normas compuesto por la ley de apoyo a las pyme, la de asociación público-privada y la de emprendedorismo. CONTINUAR LEYENDO
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